jueves, 4 de agosto de 2011

Ya hace más de un mes...


Ya hace más de un mes que me dejó solita mi Rubia, mi Vikinga, y la verdad es que no puedo pensar en ello sin que me venga abajo.

Nunca he tenido tiempo suficiente para agradecer a todo el mundo que ha estado a mi lado este duro año y medio de enfermedad. Para algunas personas, especialmente los indeseables de mi familia, la única enferma era ella, pero nunca se dieron cuenta de que yo, como cuidadora principal, también necesitaba apoyo y comprensión. Me han tratado con la frialdad de un témpano de hielo, pero supongo que serán así con todo su entorno y me da pena por ellos.

Todo el servicio de Oncología del Hospital Universitario de Salamanca la trataron con delicadeza y comprensión, pero a quien tengo que mencionar especialmente es a la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Los Montalvos de Salamanca.

Doctores, Auxiliares, Enfermeras, Limpiadoras, Psicóloga, Trabajadora Social, Párroco... personas increíbles con el mayor trato humano que jamás haya visto.
Los tres meses que mi Rubia se pasó en este hospital ha sido tratada con una delicadeza y humanidad que es imposible describirlo con palabras. Jamás sabré como agradecer los cuidados que le ofrecieron en mis momentos de ausencia y el apoyo que yo misma recibí.

Supongo que allí vivirán historias similares a la mía todos los días y en cantidades industriales, pero no sé, a veces tengo la sensación de que a mi Rubia le tenían un cariño especial porque ella era una persona que transmitía tan buen rollo que nunca pasaría desapercibida. Y si no se acuerdan nunca más, el simple hecho de que yo piense lo contrario hace que este equipo sea aun más humano.

No es fácil morir. No es fácil ver morir a la única persona que manifiesta amor incondicional. No es fácil asistir y ayudar sin implicarte en cada historia, cada emoción. Los admiro y respeto profundamente.

Hasta ahora no he sido capaz de hablar del tema porque no podía teclear más de dos palabras sin ponerme a llorar. Supongo que con el tiempo me acostumbraré a vivir sin familia... aunque mi familia es más grande de lo que pensaba porque tengo amigos que me han demostrado que son maravillosos. La "otra" familia, la de sangre... simplemente no merece la pena malgastar un solo segundo de energía.

Ahora estoy como una gaviota sin puerto... volando sin rumbo, libre, pero sin tener un puerto donde parar a descansar, donde recuperar el norte...

PD: Estoy segura de que mi Vikinga también está agradeciendo desde el cielo de las guerreras toda la amabilidad que recibió hasta el último suspiro.

NOTA a dia 19 de Agosto: Esto es un mensaje para mi "familia". A los únicos que tengo respeto es a Paquita, Lumi y sus hijos, a Conchi, Roberto y Marta, que estuvieron junto a mi madre. Al resto, os lanzo una reflexión... no entiendo que os interesen mis cosas y os dediquéis a cotillear mi vida por internet. Si buscáis bien, mi teléfono también sale...

7 comentarios:

Mikel Markuleta dijo...

Qué valiente Bego. We love you!

Melina dijo...

Muchos animos!!!

Panta REI dijo...

Ese vacío que no se llena. La costumbre es lo que queda. Lo importante, recordarles y honrar lo que nos dieron, la vida. Así que a vivirla! Ese puerto siempre lo tendremos, porque nunca nos abandonan, solo nos van guardando puesto ;) un abrazo, amiga.

Begoña Antón dijo...

Muchas gracias amigos... lo mejor, el legado que me dejó.

El señor de las Gafas Amarillas dijo...

Ahora pequeña gaviota, tú misma debes convertirte en puerto! Sin duda no pudiste tener mejor maestra!
Te queremos y... si no lo sabes te lo recuerdo! ;-)

Gus de Matenalestilista dijo...

SIEMPRE SERA NUESTRO PUERTO !!!!!
Lo escribí desde el bus el día que se fue, "...no nos ha dejado solos, solo se adelantó para prepararnos el sitio..."
Te quiero mucho hermana y SIEMPRE estará con nosotros.....

MiguelFC dijo...

Un beso.