
Voy a tomar un vino a los sitios maravillosos que me descubre
Maca (tiene un blog maravilloso, Tormentas Imaginarias) y cuando estoy en el sofá engullendo mi hamburguesa de tofu ecológica, veo que hay una
nueva entrega de Crónicas de un Soltero. Reconozco que
estoy enganchada... paso de la tele y de lo leo de arriba a abajo y me parto de la risa, porque
Abel Arana es
Bridget Jones pero con pene...Hace tiempo que leía el blog de Abel. Algunas cosas me hacían mucha gracia y otras menos, la verdad, pero reconozco que con las
Crónicas de un Soltero me he hecho fan incondicional.
Como muchas veces hablo con Maca, últimamente sólo me enganchan los blogs que son honestos. Vamos, los que son más personales y
hablan de lo que les viene en gana. Recuerdo el motivo por los que empecé a leerlos y no fue otro que el de salir huyendo de las publicaciones serias y prosaicas que me aburrían que me doblaban. Qué pereza. Prefiero a gente que, como yo, tiene problemas normales y que no son perfectas.
Hace no mucho tiempo, gracias a
mi hermano Gus, de Maten al Estilista, conocí personalmente a Abel y tengo que decir que me enamoré de él en el sentido más mariliendre de la palabra.
Es un divino sin caer en el divismo. Es un tipo normal, que hace cosas normales y vive de manera normal, pero que tiene el don de convertirlas en especiales. Por eso me gustó tanto. Su blog no es más que este reflejo y por eso engancha, porque hace que no te sientas sólo... por eso mola tanto.
Luego claro, sobre todo con las Crónicas, es que al final acabas hablando del vecino, del pelirrojo y de su madre como si les conocieras de toda la vida... porque en realidad, todos llevamos una vida parecida, más similar a este blog que al de las chicas en bicicleta mirando para abajo tan divinas (
#conperdondelasmodernas).
Una vida loca y divertida para aquellos que saben verla así.
Yo tengo miedo de que se eche novio... porque claro,
quiero seguir imaginando que yo también seré parada por la calle por un señor que juega al Rugby cachas y que me invita al cine... Tengo que decir que ví la foto del señor de Rugby y yo también le hubiera puesto un piso en la Gran Vía...