
Hace unos días estuve dando una vuelta por las tiendas con mi clienta favorita: Paloma, de
lima-limón.
Me fascinó ver como el estilo grunge y punk irrumpe con fuerza. Todo me trajo recuerdos de principios de los noventa y en mi cabeza sonaba Rape me de Nirvana. Lo siguiente fue acordarme donde estaban las Doc Martens amarillas de esa época para rescatarlas con algún vestido de cuadros y la cazadora perfecto que me regaló Paloma esa tarde.
Es inevitable establecer paralelismos con la manera de vestir durante la crisis económica ade los 90 y la de ahora.
Parece como si quisiéramos rescatar el espíritu reaccionario y descreido de nuevo y vestirnos para provocar lo que sea... a tu vecino guaperas, al jefe o a tu conciencia.
Me encanta esta tendencia y ya me vereis con mis Martens amarillas auténticas de la época, que ya las podré considerar vintage.